3 abril, 2026

Vuelven las muertes masivas de peces en Carmen de Areco, después de cada lluvia

Casi dos años después de que la repentina y masiva muerte de peces en Carmen de Areco se convirtiera en un escándalo de contaminación, la historia volvió a repetirse. En realidad, desde entonces, este drama no dejó de suceder. La última ocurrió anteanoche, a las 21, cuando se registraron decenas de ejemplares flotando en la superficie del río a la altura del balneario en aquella ciudad.

La municipalidad atribuyó la mortandad al calor, combinado con décadas de acumulación de químicos agrícolas e industriales y a las altas concentraciones de materia orgánica en el agua. La hipoxia fue la causa de muerte, determinaron establecieron técnicos de la intendencia a partir de una inspección ocular. Dedujeron que el agua cálida del fin del verano, sumada a la dispersión de sedimentos tóxicos removidos por las lluvias recientes, dio como resultado esta muerte masiva. Si bien no descartan otras teorías, esta fue la difundida en un comunicado oficial.

En diálogo con LA NACION, el intendente de Carmen de Areco, Iván Villagrán, advirtió que aquella conclusión es preliminar y que la semana que viene recibirán los resultados de estudios de laboratorio.

Por su parte, vecinos y organizaciones ambientales de la zona descreen de esta versión. Apuntan a un criadero de cerdos llamado Bajo Cero SA que en 2024 se había instalado al borde del arroyo Tatay, que desemboca en el río un poco más arriba de Carmen de Areco. A través de un proceso judicial, se comprobó que la granja porcina contaminaba sin ningún tipo de control.

“En su momento demandaron al emprendimiento porque se volcaban los desechos de los chanchos al río y tenían razón. Cuando arranqué en mi cargo cambiamos eso”, reconoció el actual presidente de Bajo Cero SA, Martín Picon. Se mostró desesperado por la recurrencia de acusaciones y afirmó que, tras el proceso judicial, comenzaron a construir un sistema de tratamiento que consiste en cinco piletones impermeables conectados, en los que se decantan los residuos; hoy funcionan tres de ellos. Picon explicó que estos depósitos no se han llenado desde que se construyeron y que ni siquiera tuvieron necesidad de descargar el agua tratada al río. “Siguen buscando en el lugar equivocado”, planteó, y explicó que si la causa fuese la producción de cerdos, las muertes serían constantes.

Otras fuentes consultadas también hablaron de un frigorífico de pollos llamado Qué Rico, que se encuentra en las afueras de la ciudad, a un kilómetro del balneario. Una persona que pidió no ser identificada describió que, durante la última mortandad, se vio en el río un líquido rojo parecido a sangre y lo atribuyó a dicho frigorífico.

El líquido rojo desemboca en el Río Areco

La muerte después de la lluvia

Más de una fuente consultada coincidió en que las muertes masivas de peces ocurren siempre después de precipitaciones, sean fuertes o suaves. “Previo a lluvias, liberan líquidos que podemos observar por un canal que se llama Canal 13, que es donde antes desagotaban y creemos que siguen desagotando”, explicó Natacha Schanwarkzoff, docente y líder de la organización ambiental Somos el Río. Cristian Mussio, secretario de Ambiente de Carmen de Areco, descartó cualquiera de las dos posibilidades y planteó que no se deberían descartar causas naturales, aunque reconoció que hay sospechas de vuelcos río arriba en momentos de lluvias.

Para Mussio, la abundancia de nitratos y fosfatos es la principal causa de la reducción de oxígeno. Estos químicos activan un proceso que promueve el crecimiento de algas que se disputan el oxígeno y reducen su concentración. A esto se lo conoce como eutrofización. Un estudio publicado el año pasado por investigadoras independientes del Conicet y la Universidad de San Martín, realizado entre 2023 y 2025, concluyó que el río Areco y sus afluentes son ambientes inhóspitos para cualquier ser vivo que respire. Hay una cantidad mínima de oxígeno disuelto en el agua, y sin oxígeno los peces mueren de hipoxia. En los estudios identificaron fosfatos, nitritos, herbicidas y glifosato asociados a la agricultura, y metales como arsénico, cromo, cobre, manganeso, plomo y zinc, vinculados en buena medida a industrias pesadas como la metalúrgica.

Una sospecha que Mussio planteó es que podría haber campos agrícolas que, en momentos de lluvia, vuelquen concentrados de fertilizantes al arroyo Tatay o al río Areco. Explicó que con los informes científicos que se presentarán la semana que viene podrán comenzar la etapa de investigación: tratar de encontrar a los responsables. ¿Por qué investigar ahora si hay estudios desde hace al menos tres años que identifican la presencia de residuos agrícolas en el agua? Un detalle curioso es que una de las propias autoras del reporte del Conicet, Carolina Aronzon, jamás había considerado la eutrofización como una posibilidad. “Nadie nunca nos reportó la generación de algas o cianobacterias”, aseguró, y añadió que ellas trabajan estrechamente con la intendencia.

Aronzon dijo haber recibido reportes de que, fuera del frigorífico, había coloración negra en el agua en los momentos en los que ocurrió la mortandad, además de presencia de grasa. “Esto no lo puedo comprobar porque no estuve allí. Lo que te puedo decir es que en 2024 mejoró la situación en ese punto del río. Creo que la mayor mortandad de peces está cerca del balneario. Ahí puede ser que se acumulen sedimentos y materia orgánica por la débil corriente, que es ralentizada por la compuerta que hay allí”, describió.

La mortandad de diciembre de 2023 fue de las más grandes, según los arequeros; esta fotos fue sacada por un vecino desde el embalse de Carmen de Areco

El secretario de Ambiente explicó que cerca de la ciudad no hay mucha agricultura y que hace tiempo que la mayor parte de la producción es ganadera. A pesar de ello, dice tener conocimiento de cuáles son los emprendimientos agrícolas en la zona, pero que la Policía Rural no identificó a nadie volcando químicos. Al menos no los atraparon en el acto. Esto, según él, los detiene de tomar medidas más contundentes. Sin embargo, la presencia de estos químicos es constante y está registrada desde hace tiempo.

En realidad, la muerte de peces en el río Areco no es algo reciente. Según los vecinos, empezó hace unos 12 años, aunque en 2024 se volvió más frecuente e intensa. Ese año en Carmen de Areco registraron cuatro episodios. De acuerdo con Schanwarkzoff, entre 2024 y 2026 hubo al menos cinco eventos de mortandad masiva.

Existe consenso entre científicos sobre el grave riesgo que implica su nivel de toxicidad. Bacterias, virus, pesticidas, agroquímicos y metales pesados se disuelven o se acumulan en el suelo y en el tejido animal de cardúmenes enteros convertidos en cadáveres. Desde entonces, y a pesar de las obras que se hicieron para evitarlo, las muertes continúan.